La sentencia de ‘La Manada’ y la espiral del silencio

Elisabeth Noelle Neumann fue uno de los nombres que estudié en la carrera de Periodismo, dentro de la asignaturas de Teoría de la Comunicación. Nunca pensé hace 15 años que el tiempo le daría a esta politóloga y periodista, nacida en Berlín en los últimos años del Imperio Alemán y fallecida en 2010, la auténtica prevalencia entre todas las teorías de la comunicación. Elisabeth, que vivió el ascenso del nacionalsocialismo con sólo 20 años, es la creadora de la teoría de la ‘espiral del silencio’. Y si hubiera vivido para ver cómo es el mundo tras la llegada de los medios telemáticos sociales, si hubiera pasado un solo día analizando cómo funciona Twitter en días en los que se conoce la sentencia de ‘La Manada’, Noelle Neumann podría sentirse orgullosa de sí misma y decir: “Hace más de 40 años, yo ya lo advertí”.

No voy a entrar aquí a analizar si la sentencia de la Audiencia de Navarra conocida este jueves es acertada o no. Me siento próximo a creer que lo que los cinco miserables de Sevilla hicieron fue una violación y no sólo abuso sexual, y que no era necesario que la golpearan para que lo fuera, pero no voy a tratar este tema en el que todos tenemos una opinión pero sólo el tribunal tiene el mandato democrático de tomar una decisión. Como periodista, me centraré tan sólo en un análisis de la reacción comunicativa que tuvo este jueves la sociedad española y demostrar cómo se cumple punto por punto la teoría de la espiral del silencio de Noelle Neumann.

¿Qué dice la espiral del silencio?

Recojo el planteamiento de la Wikipedia en castellano: “Las personas temen permanecer aisladas del entorno social y, por este motivo, prestan una atención continua a las opiniones y comportamiento, supuestos por la mayoría, que se producen a su alrededor. Dado que las personas gustan también de ser populares y aceptadas, se expresan de acuerdo con las opiniones y comportamientos mayoritarios“.

Hasta aquí, estamos de acuerdo. No es muy habitual leer en redes sociales opiniones en contra de los pensamientos que se consideran mayoritarios. Por ejemplo no es fácil leer en vuestro Facebook opiniones contra los homosexuales o contra las minorías étnicas. Pero sabemos que la homofobia y el racismo existen, y conocemos a racistas y homófobos que en su Facebook nunca expresan su pensamiento, por lo que observamos el primer descuadre entre opinión privada y pública.

Esto son opiniones fijas e instaladas en la sociedad. Pero luego hay opiniones cambiantes, como la que aquí nos ocupa. Veamos lo que dice Noelle Neumann: “Con respecto a las teorías cambiantes, el individuo debe observar con atención en qué dirección se produce el cambio. Los individuos que entienden que el cambio se produce en la misma dirección que sus propias opiniones personales, las expondrán en público, pero, al contrario, si el cambio se produce en oposición a las suyas tenderá a ser más cauto al exponerlas en presencia de otras personas”. Aquí yo añado un tercer tipo de individuo de mi cosecha: aquel que no tenía una opinión formada sobre el asunto pero se adhiere a la opinión mayoritaria. En el caso de La Manada es claro, al ver los ‘expertos’ en derecho penal que salieron como setas tras la lluvia y tenían muy claro por qué defendían el lema del movimiento: #noesabusoesviolación.manada

En la jornada de ayer pudo verse uno de estos movimientos en espiral, en el que los mensajes en la misma dirección llegan primero de las personas que a todas luces ya estaban convencidas en este mensaje y por tanto creen en él. Líderes de opinión feministas y tuiteras anónimas también feministas comparten la idea: la sentencia es un fraude, los jueces son machistas, y cuando digo que no es no (en un caso en el que no hubo en ningún momento una negativa de la víctima, por los motivos que fuera).

La espiral va creciendo y los más permeables son las personas que no tenían una opinión formada sobre el caso. Muchos de vosotros, amigos míos de Facebook, Twitter y WhatsApp me servís como ejemplo para comprobar que la espiral del silencio es una teoría que siempre, siempre se cumple. Por ejemplo ayer en apenas unas horas, varios de mis contactos en WhatsApp cambiaron su foto de perfil por alguna referencia a ‘no es no’ y al juicio de La Manada. Mujeres, por supuesto, pero también hombres de los que yo hasta ayer desconocía completamente que tuvieran un activismo feminista. No digo que esté bien ni mal, pero me parece un fenómeno interesante para analizar.

Aquí lo podéis ver: de seis contactos que se ven ahí, cuatro cambiaron su foto de perfil este jueves por la tarde para unirse al sentimiento de agravio generalizado. Tengo muchos más pero sólo me cabían esos en un pantallazo.

foto

Esto cumple perfectamente con otro de los preceptos de la espiral del silencio: según Noelle-Neumann, un clima de opinión actúa como un fenómeno de contagio ya que la opción aparentemente mayoritaria se extiende rápidamente por toda la sociedad.

¿Que ocurre con los disidentes?

Podría pasar que una persona no estuviera de acuerdo con el pensamiento mayoritario que se está propagando. Por ejemplo, podría ser un experto o experta en derecho que considerara que realmente fue abuso y no violación, o una persona que simplemente se posiciona en contra del pensamiento feminista por ideología o porque considera que tiene intención uniformizadora. En estos casos, según decía la alemana, “cuanto más se difunde la versión dominante por los medios, más guardarán silencio las voces individuales contrarias, con lo que se produce un proceso en espiral, un bucle de retroalimentación positiva”.

Parece ser que de nuevo esto podría estar pasando. Observen si no el hashtag de Twitter #Lamanada y vean cuántas opiniones contrarias a la opinión mayoritaria hay. Podría ser que nadie tuviera una opinión contraria, pero la lógica invita a pensar que esta opinión se encuentra oculta y no se atreve a manifestarse. Incluso políticos de partidos que no se alinean con las tesis del feminismo más combativo, como es Albert Rivera, se ven obligados a posicionarse a favor de la corriente mayoritaria. Los votos son lo primero.

¿Y los medios?

Si hay algo en lo que la teoría de Elisabeth Noelle Neumann no se cumple al 100% hoy en día es en la preeminencia que ella daba a los medios de comunicación. En una sociedad analógica como la que ella vivió en los años 40, las técnicas propagandísticas de Joseph Goebbels tenían una importancia clave. También con la llegada de la televisión a los hogares en los años 60, el mensaje siempre estuvo dirigido por el poder desde sus medios de difusión. Hoy los medios son sólo una pequeña parte de la espiral, y ni siquiera la más importante. Son otras organizaciones ideológicas, políticas o activistas las que, de forma mucho más viscosa y difícil de observar en cuanto a su trazabilidad, crean el pensamiento mayoritario al que luego todos, incluidos los medios de comunicación, se tienen que adherir.

Como ejemplo de esto que digo, las portadas de hoy en las que todos, con mayor o menor pasión, se han unido a la crítica a la sentencia. Hacer lo contrario es quedar retratado en un entorno de alta sensibilidad donde todas las empresas, periódicos y medios incluidos, tienen miedo a sufrir una crisis reputacional.

 

Conclusión. Este es el mundo en el que vivimos y más vale aceptarlo y reconocerlo 

Un comentario disidente del pensamiento mayoritario apenas cosecha unos pocos me gustas. La abrumadora mayoría de tus amigos y de los míos, de toda la gente que se expresa en redes sociales, se siente mucho más cómoda haciendo seguidismo de la corriente que consideran mayoritaria, emitiendo en público los mensajes que creen que van a lograr más aceptación de los demás, cambiando incluso sus perfiles de whatsapp por otros que saben que son trendies en este momento y que les harán ser más populares o incluso con los que podrán ligar.

Hoy son de no es no y mañana de otra cosa, ¿qué más da? Es la tiranía del like y del retuit, que anula el pensamiento crítico y hace mucho más difícil a una persona expresar aquello en lo que realmente cree si no es lo que en ese momento se espera de él que crea. De todas las teorías de comunicación que estudié en la carrera me quedo sin duda, porque el tiempo ha demostrado su prevalencia, con ‘La Espiral del Silencio’, de la alemana Elisabeth Noelle Neumann. Ella vivió el ascenso del nacionalsocialismo y observó como existen momentos en que es realmente imposible emitir opiniones que se alejen de la corriente mayoritaria, por lo que la mayoría de la gente, convencidos o no, jalean este pensamiento simplemente para tener una existencia más cómoda dentro del redil. Con las redes sociales esta tiranía del mensaje único adquiere una fuerza realmente omnipotente. Este pensamiento implica, en la primavera española de 2018, decir que la sentencia de La Manada es injusta, machistas sus redactores, y que lo que le hicieron a esa pobre mujer de apenas 18 años en ese portal de Pamplona durante los Sanfermines de 2016 fue una violación. Y nadie, ni siquiera los expertos en derecho, se atreven a decir públicamente lo contrario.

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18 comentarios en “La sentencia de ‘La Manada’ y la espiral del silencio

  1. Veo que su posición es utilizar el funcionamiento de la influencia de la opinión de la mayoría en el ámbito social para equiparar los métodos de imposición y exposición social del nazismo con el actual cuestionamiento del machismo institucional de nuestra judicatura.
    De hecho, la sentencia (de unas 370 páginas, la mitad de las cuales consisten en la sentencia discordante individual de uno de l@s tres jueces, don Ricardo González González, que ha pedido la directa absolución y puesta en libertad de los 5 encausados, eximiéndoles también del delito de abusos sexuales, lo que hubiera planteado tener que indemnizarles además por los 21 meses y medio que llevan en prisión preventiva) evidencia la “curiosa” contradicción en lo expuesto por l@s 3 jueces, ya que en la sentencia, por un lado, tod@s ven claro que hubo una IMPOSICIÓN de 5 individuos (uno, militar, y otro, Guardia civil) hacia la víctima; por otro lado, sin embargo, acaban determinando que no hubo violación en ninguna de las 11 penetraciones bucales, vaginales y anales a una chica delgada de 18 años y que había bebido alcohol (aunque la violación jurídicamente se basa en que haya dicha imposición), sino que fueron “abusos sexuales” (donde no hay imposición ni tiempo para el sometimiento de la víctima).
    Así pues, pienso que usted comete un acto de implícita valoración moral del comportamiento de buena parte de la ciudadanía en este caso, equiparándola con las tácticas propagandísticas, dictatoriales, manipuladoras, violentas, incitadoras a cometer delitos de odio y al asesinato en forma de genocidio y exterminio de millones de personas.
    Sin embargo, lo que se comenta entre quienes se manifiestan es que esta situación de crítica colectiva se corresponde a la misma sensación de hartazgo de la ciudadanía por haberse vertido la ” gota que colmó el vaso” frente al miedo y la impunidad en el caso del asesinato de don Miguel Ángel Blanco en la historia aún ciertamente reciente de nuestro país. Porque es precisamente ése el caso en el que la mayoría de este país (creando también su propio bucle de silencio: los terroristas y sus aliados) sintió que con aquel asesinato se habían cruzado todos los límites de la violencia contra la ciudadanía, lo que llevó a buena parte de ésta a movilizarse contra los agresores y a exigir cambios en la política española.
    En este caso, la gravedad es equiparable, especialmente porque los años transcurridos deberían haber acabado con la vulnerabilidad que sigue sintiendo gran parte de la ciudadanía respecto a la permisividad, disculpa y protección hacia los agresores que el propio sistema judicial les otorga contra sus víctimas.
    No somos nazis, señor: somos demócratas hart@s de que el machismo y el poder de quienes ostentan cargos, armas y/o dinero en este país (insisto, un militar y un Guardia Civil entre los acusados y condenados) dejen patente la vulnerabilidad e indefensión del resto.
    Le invito a que analice un poco más la situación que se está viviendo y también qué es realmente el feminismo (donde se posicionan tanto hombres como mujeres de todas las edades en España) para poder realizar un ejercicio de valoración más objetivo de lo que se está viviendo, haciendo y experimentando a raíz de esta sentencia. Un saludo.

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    1. Gracias por el comentario. No puedo estar más de acuerdo. Hacía tiempo que quería hablar sobre la espiral del silencio en el mundo de las redes sociales y la sentencia de La Manada simplemente me dio, como dicen los anglosajones, el ‘momentum’ (impulso) para hacerlo aquí y ahora. La comparación con el caso de Miguel Ángel Blanco es acertada a mí entender. Se trata de otro ejemplo obvio de espiral del silencio aunque en este caso, años 90, sí que fue impulsado de forma coordinada por los medios masivos y por tanto por el poder.

      Puede haber un hartazgo de buena parte de la sociedad ante la definición jurídica de que es abuso y violación en estos momentos, no digo que no, y eso es lo que ha llevado a este movimiento de indignación que acaba con el más “machirulo” poniéndose también una foto de WhatsApp de ‘no es no’. Pero también hay expertos y expertas que he escuchado en privado justificar por qué los jueces no hicieron una sentencia machista sino ajustada a los hechos probados y este discurso no se ha oído sino que ha muerto ahogado entre lemas y hashtags, que como eslóganes que son lanzan un mensaje necesariamente reduccionista.

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    2. Mario el artículo es interesante y en muchas cosas tienes razón, pero llamar a que la gente, ya sea mujer o hombre, apoye algo que debería ser tan humano como estar en contra del sufrimiento de otra persona, pensamiento o “activismo feminista” tal y como citas en tu artículo refiriéndote a tus amigos varones de WhatsApp, personalmente creo que ahí te has equivocado y mucho, no por estar a favor de una mujer se es feminista.
      Yo tampoco entro al trapo en el caso la manada, pero si la “injusticia” en cualquier otro caso fuera cometida a un hombre ¿entonces apoyarle sería “machismo”?
      Cuidado con categorizar las cosas, es lo único que te replicaría en este artículo. Un saludo

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  2. Al final y espero que sin malas intenciones o sin darte cuenta estás llamandolas feminazis de manera elegante. Haciendo un flaco favor al cambio por una sociedad más igualitaria, en la que se respete más a la mujer (no lo digo desde un punto de vista puritano).

    Podías usar otro tema para hablar de este fenómeno pero eliges este. No lo hubieras elegido si tuvieras a alguien cercano en esta situación.

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    1. Me remito al comentario anterior si quieres leerlo. Hacía tiempo que queria hablar de la espiral del silencio y al observar el fenómeno de nuevo el pasado jueves pensé que era un buen momento para hacerlo. Esto no actúa de forma contraria a qué puedo pensar que la sentencia fue inadecuada al no considerar agresión sexual (lo que llamamos comúnmente violación) algo que se ajusta mucho a lo que puedo entender cómo tal. Con respecto a mi opinión de la sentencia, yo suscribo esto y hago mía está reflexión del periodista Luis Ventoso que me parece muy acertada

      http://www.abc.es/opinion/abci-mas-pasar-201804281602_noticia.html

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  3. Genial artículo, no se puede expresar mejor cómo es la sociedad hoy día. Cualquiera ha callado alguna que otra vez una opinión a sabiendas de que puede ser peliaguda, y no hablo ya de redes sociales solo (que por supuesto) sino incluso en entornos más pequeños y distendidos, como un grupo de amigos, una comida familiar, etc.

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  4. Estoy de acuerdo con lo que planteas. La espiral de silencio obedece a no ser excluido ( marginado) de esa mayoría “social” que te rodea o te sientes incluido.

    El esquema sería .
    La mayoría y algunos allegados dicen que el “hecho” es inadmisible -> yo y muchos se callan (comienzo de la espiral de silencio). -> realimentacion y degeneración del “hecho” ………

    Mi posición es que hay leyes que nos hemos puesto atraves del legislativo(políticos) que otros interpretan y aplican (jueces) Judicial.que no son del agrado de esa mayoría y allegados.

    En este caso el juez actúa de mensajero, estamos matando al mensajero cuando el problema está en el mensaje, es decir en los Políticos que no han cambiado las leyes para que los jueces las apliquen.

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  5. Interesante articulo, incluso en los comentarios puedes ver como se muestra gente que siguiente la corriente mayoritaria intenta silenciar aquellas partes del articulo que “critican” dicha corriente, deficiendola como tal “un corriente”. Ya que para los seguidores de la misma no se trata de eso sino de una idea propia y razonada(sobre la cual nunca han realizado autocritica, lo cual pone en evidencia que no es razonada sino de simple seguimiento)

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  6. [Spoiler: argumentación larga, no es una aseveración de una línea, hay que leer]

    Gracias por el artículo, el concepto “Espiral de silencio” ha sido revelador. Hace tiempo que lo hablo con amigas sobre porqué expresarse públicamente sobre un tema de forma analítica y crítica (que no en oposición) puede costarte el puesto de trabajo, las amistades y un buen montón de problemas. Me agrada haber descubierto que puedo llamar a este hecho por su nombre.

    En los comentarios podemos ver claramente el resultado de mencionar un tema más allá del #hashtag. Al tratar un tema de moda -y antes de tirarse al cuello por el término revisen su significado no peyorativo- cualquier intento de análisis crítico es tachado de “estar en contra”. Es una forma de defensa del discurso propio, identificar lo que no nos agrada como “el otro”, ya que facilita la confrontación, y al ser un tema de sensibilidad social, nos garantiza una posición ventajosa. En redes sociales es habitual desacreditar al interlocutor acercándole a términos con desprestigio social, y es vergonzoso. Como ejemplo, en los comentarios leo términos como “feminazi”, “machismo” (ausente en el artículo, solo aparece como etiqueta en referencia al caso de La Manada), que desplazan el foco de atención para ubicar al autor en un plano que no le corresponde, el de “el otro, el enemigo”. Es, finalmente, un reduccionismo simplista de “o con nosotras, o contra nosotras”. Blanco o negro, no hay espacio para los matices, para el análisis, y por extension tampoco para las opiniones personales fuera de la corriente mayoritaria. Un poco de Judith Butler para ver cómo ser crítica dentro del feminismo, puede aclarar muchas las ideas. Hay infinidad de grises.

    Al artículo me recordó un caso de linchamiento público realmente delirante. En él, Susana Griso -dando voz a muchos otros medios que también se hicieron eco en la misma línea- acusaba de machista y ponía en cuestionamiento a un magistrado por tener la desvergüenza de hacer pública esta afirmación (cito de memoria):

    “No todos los casos de violencia de un hombre hacia una mujer tiene como motivación el machismo” (y por tanto no debería aplicarse la ley de violencia de género).

    Si hay algún lector que no sea capaz de comprender que esa afirmación es absolutamente irrefutable, significa que estamos en planos de comprensión diferentes, que hay una carencia de comprensión lectora y de capacidad de pensamiento abstracto (separando el sujeto del hecho, para hacer un análisis de conceptos abstractos). En estos casos, que son más comunes de lo que creemos, no hay posibilidad de un marco de discusión, y será imposible ir más alla del “retweet”. La afirmación delmagistrado no es machista, no es política, no tiene ningún tipo de connotación mas allá de tratar de exponer un hecho irrefutable. Brevemente, para quien cuestione la afirmación: si un hombre recibe una torta de una mujer y responde con otra torta, la motivación es una acción, no una característica de quien la ejecuta.

    Ese magistrado sufrió un escarnio público injustificado, que a buen seguro le pasó factura en el plano profesional y personal. Es un buen ejemplo de qué le sucede a aquellos que tratan de usar el raciocinio en el contexto de una “Espiral del silencio”.

    Felicidades por el artículo, y aunque indirectamente, felicidades por los comentarios, que han servido para ilustrar fantásticamente el propio artículo.

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  7. El artículo está muy bien. Lo que son las redes ya lo sabemos, lo que es “la masa”, “el rebaño” (Mitläufer en alemán) etc. también. Estupendo que Noelle Neumann ya lo apuntó en su día porque lo observó durante el período nacionalsocialista en Alemania. Lo que no me queda claro es que se pretende equiparando el asunto del juicio a “La Manada” con la acción propagandística y manipulación por parte del Ministerio de Propaganda (que además se llamaba así, “Propagandaministerium) en el nacionalsocialismo. Creo que nos vamos por los cerros de úbeda… Entretanto sabemos muchas mujeres que llevamos las de perder porque algunos hombres se valen de su fuerza física para apabullar a una mujer aunque muchos, no nos engañemos, lo llamen “convencer”. La cosa es bien sencilla y no hace falta ponerle mas estudios. Los hombres llevan siglos cosificándonos en su beneficio sexual, parece ser que la culpa siempre es nuestra, porque tenemos tetas y ellos no, o porque tenemos vagina y ellos no. Eso en cuanto a lo físico. Mientras los hombres sigan pensando que hacerles una mamada es una profesión y que pueden comprar a la mujer que se la haga, ésto no cambiará. Para ellos todas somos putas en potencia y si no lo somos, nos convierten en una cuando les de la gana, argumentos no les van a faltar, llevan muchos años en ello…. Como en muchos hombres no existe madurez sexual , se inspiran en las películas porno donde la mujer se convierte en un objeto para su uso y disfrute. Sucede que las mujeres tenemos nuestra propia sexualidad aunque esos hombres aún no lo hayan descubierto. Y si no son capaces de ponerse límites para no dar rienda suelta a tanta testosterona, tampoco son capaces de respetar a una mujer, es ahí donde debe intervenir la justicia. Pero claro, la justicia tiene cerebro de hombre… de momento.

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    1. “La espiral de silencio” sería un artículo más interesante para mí si se hubiese tratado sobre cualquier otro tema…pero claro, tenía que ser este. Al final siempre dirigimos el foco a cuestiones más banales y obvias…y la reflexión general producida? y el despertar de conciencia sobre un tema tan importante? Cada mujer lo sabe, desde que es pequeña tiene que sufrirlo en sus carnes y psique, pero además, nunca se acaba el sentimiento de frustración, de injusticia, de lástima por la realidad que vivimos, por tener que aguantar tanto simplemente por ser mujer y no hombre. Perdón por no estar a la altura dialéctica, es que soy científica y es la primera vez que escribo en un foro. Pero como mujer, como profesional y teniendo siempre que sentirme cuestionada profesionalmente sólo por ser mujer y por mi físico… Digo: Basta ya! Si esto sirve, como históricamente muchos movimientos hicieron, para cambiar conciencias y avanzar hacia una sociedad mas igualitaria y justa, bienvenida sea! y vamos a centrarnos en lo que realmente importa: que las mujeres sean respetadas a todos los niveles. Bienvenidos a todos esos hombres y mujeres que reflexionaron, y ojalá, que este tema puntual y otros sirvan para seguir sacando a relucir todas las carencias que tiene esta sociedad machista y patriarcal….

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      1. Hola Marga, gracias por escribir, lo primero de todo. La verdad es que la espiral del silencio ocurre en muchos casos diferentes y yo ya tenía ganas de explicar cómo estaba funcionando, y el caso de LaManada me dio la motivación. Con ello no quiero mostrarme en absoluto en contra de la sentencia ni a favor, sino simplemente explicar cómo un pensamiento mayoritario se extiende rápidamente por la sociedad. Lo que antes tardaba días o semanas en ocurrir, hoy ocurre en cuestión de horas y a velocidad de vértigo. Y el problema es que hay temas lo suficientemente complejos como para que no aguanten una espiral tan rápida de pensamiento en la que da la impresión de que los hashtags y las intepretaciones ya estaban hechas cuando no había dado tiempo material a leer la sentencia.

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