12 de Octubre, Día de la Hispanidad: Badalona, Ramón Pané y los catalanes que no aman su historia

Indios según IsabelQuienes me conocen saben que me gusta tanto Cataluña que siempre me consideré a mí mismo como catalán aunque sólo llegara a murciano nacido en Barcelona. Pero ni con tanto interés y amor por una sociedad es posible ignorar algunas de las paranoias que padece. Por supuesto, no son tantas como dicen algunos medios de Madrid ni se trata de un régimen dictatorial. Pero algunas contradicciones que un foráneo puede observar allí sorprenden y duelen, porque están ocurriendo en el Estado español en el año 2017, pero parecen de otra época en la que la información no estaba en la pantalla de tu bolsillo y era más fácil vivir en el engaño. Una de estas cosas que duelen es el odio del nacionalismo catalán al 12 de OctubreDía de la Hispanidad. Ejemplo es el ayuntamiento de la ciudad de Badalona, donde ocurrió uno de los episodios más emocionantes de la historia de España y de su Hispanidad en 1493, y que en 2017 no reconoce la fecha y decida abrir como un día cualquiera. Es cierto que han pasado 500 años y muchas cosas desde entonces. Pero no lo es menos que en cualquier otro lugar se daría a la efeméride la pompa y el boato que merece. En cualquier otro sitio que no sea este.

Es el ejemplo de los catalanes que no aman su historia. O que han marginado una parte de ella deliberadamente, para centrarse solo en otra parte. Un movimiento dirigido desde el poder y la política ha conseguido que lo que hace años era una forma de pensar minoritaria y propia de nacionalistas impregne en la mayoría. Los ideólogos en el poder, quienes pensaron mucho en todo esto, han logrado su objetivo. Lo que en cualquier otro sitio de España sería una referencia histórica de primer orden, en Badalona paso a ser una verdad oculta para acabar en el más absoluto de los ostracismos. Convertirlo de un motivo de orgullo a un tabú.

Ejemplo de esta ocultación de la realidad es el monasterio de Sant Jeroni de la Murtra, en Badalona. Después de cruzar la autopista B-20 y pasar unas cuantas calles de naves industriales y espacios logísticos, a tan sólo 20 minutos de la Barceloneta y sus turistas encontramos, olvidado, este monasterio jerónimo, un espacio de piedra construido en el siglo XIV con un claustro de gran belleza. Muy pocos barceloneses conocen el lugar, que tampoco aparece en las guías turísticas pese a la historia que encierra en sus paredes. Cuenta la tradición-que Sant Jeroni sirvió de alojamiento durante varios meses a los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, que descansaron allí mientras el rey Fernando se recuperaba de un intento de magnicidio ocurrido en el Palau Reial Major de Barcelona. Fue la primera y única vez que Isabel viajó a los territorios propiedad de su marido y visitó la Ciudad Condal, donde Fernando ejercía como Conde de Barcelona y su suegro había colocado la corte de la Corona de Aragón. Allí, llegó a temer por su vida, por la de Fernando y por una sublevación general de la población que amenazó pero que finalmente no se produjo.

santa-agata

Escalinata del Palau Reial

En Sant Jeroni, decía, recibieron los Reyes Católicos a Colón después de su primer viaje a América. El genovés había pasado primero por Lisboa para encontrarse con el rey portugués tras encontrar tierra y en esas fechas de gran relevancia no se sabía si realmente había traicionado a la Corona de Castilla, su financiadora, o no. El nerviosismo en la reina Isabel era total ante la posibilidad de dejarse adelantar por el rival luso en la llegada a las Indias. Sin embargo cuenta la tradición que sus dudas se disiparon cuando, en Sant Jeroni de la Murtra, en la abadía donde se recuperaba su marido, encontró por fin a Colón muchos meses después. La serie ‘Isabel’, de TVE, recreaba así el encuentro, un momento que cambió la historia de España.

Pensadlo bien: un encuentro clave, nada menos que donde confluyeron 3 personajes tan potentes de la historia universal como los Reyes Católicos y Colón, donde el genovés indicó a los monarcas que sí, había encontrado el Nuevo Mundo, y les enseñó por primera vez sus riquezas, debería ser por todos recordado. Posteriormente Carlos I de España y V de Alemania, nieto de los católicos reyes, también estuvo en sus estancias. En definitiva, los hechos ocurridos aquí quizá fueron mitológicos, aunque están muy documentados por los propios monjes del lugar, pero no me negaréis que incluso aunque fueran un mito serían un mito potente. Un mito que en cualquier lugar del mundo, dada la relevancia de los personajes que lo protagonizaron, se promocionaría y daría a conocer.

¿Cómo se trataría un monasterio así que estuviera en Galicia, en Valencia, en Murcia, en Extremadura? ¿No pensáis que merecería un espacio destacado en las guías de la zona, algo más que una reseña breve y escondida? ¿Sería o no sería uno de los monumentos más destacados? Barcelona tiene muchas atracciones pero, ¿tal vez merecería darse a conocer por los visitantes interesados en la historia medieval de la tierra que visitan?

Pues en Badalona, nada más lejos de la realidad. El encuentro de los Reyes y Colón, momento clave para la Hispanidad, no sólo no es recordado en el monasterio que lo vivió sino que está totalmente ocultado. Cuando lo visité estas pasadas navidades, no podía dar crédito a las palabras de la amable guía que nos atendió y nos enseñó las dependencias. Estas fotos no son propias, aunque estuve ahí y saqué con mi anterior móvil instantáneas muy parecidas.

 

 

“¿Qué nos puede contar sobre el famoso encuentro de los Reyes Católicos y Colón en estas paredes?” Pregunté para romper el hielo. “No sé apenas nada de eso”, me respondió ella. Sin embargo, era muy ducha en otros aspectos del monasterio. Por ejemplo, en la historia de cómo fue construido. Sabía relatar el nombre de los primeros abades catalanes que fundaron el recinto. Incidió una y mil veces en la catalanidad de los mismos.

Pero a mí, además de los monjes catalanes que por supuesto me interesaban, me llamaba mucho la atención la historia de ese monasterio en el momento en que fue testigo y escenario de uno de los hechos claves de la fundación de mi país. Nada de eso es posible encontrar en Sant Jeroni.

Ramón Pané, ejemplo del abandono institucional

La fundación Ramón Pané, que tiene su sede en el monasterio, es el ejemplo del abandono institucional sufrido por toda la historia que no interesa al relato del país independiente promovido por la Generalitat. Ramón Pané fue nada menos que uno hermano laico de los jerónimos, catalán, que viajó con Cristóbal Colón en su segundo viaje.

Ofició la Primera Misa en La Isabela en el Continente Americano (Hoy parte de República Dominicana), el día de la festividad de Reyes en 1494. Según su propia web “recibe de Cristóbal Colón el encargo de recoger las “antigüedades orales” de los indígenas y es el primer europeo que va a ser testigo del ser y vivir de los habitantes de la isla y el primero en poner el resultado de sus observaciones por escrito, aquí mismo, en el Continente Americano. Narra lo que ha “podido aprender y saber”, según él mismo expresa, en su “Relación acerca de las antigüedades de los indios” y se los entrega a Colón en 1500″.

El primer europeo testigo de la vida de los indígenas, un catalán que viajó a América, y vive el ostracismo histórico al que le han llevado los planificadores culturales nacionalistas. Porque no es cuestión de ser paranoico, pero parece evidente el intento de no promocionar deliberadamente algunos hechos que distorsionan el discurso nacional oficial. De tal modo que personajes que sería un orgullo en cualquier otro lugar de España -miremos por ejemplo el monumento a los Hermanos Pinzón en Palos de la Frontera- aquí pueden ser proscritos y desconocidos.

En fin, este es sólo uno de los muchos ejemplos de hasta dónde ha podido llegar la tortura nacionalista. Por desgracia, parece que dar marcha atrás y volver a una visión integradora de la historia, donde se destaquen las peculiaridades pero también la historia común, ya no va a ser posible. Dudo mucho de que las futuras generaciones de catalanes vayan a agradecer que las hayan educado en esta cosmovisión sesgada y parcial de la realidad, en la que conforman un territorio aislado del resto de zonas limítrofes con las que nunca parecen haber tenido relación, salvo de sumisión o de guerra. Una pena.

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